Polución, pantallas, estrés, cambios bruscos de temperatura: la piel enfrenta a diario un combo de factores que alteran su equilibrio natural. Y aunque la hidratación sigue siendo la base de cualquier rutina de cuidado, especialistas en dermocosmética advierten que existen pequeñas acciones cotidianas que pueden marcar una diferencia.
Una de ellas es sumar una bruma facial hidratante y antioxidante. Este tipo de productos, explican dermatólogos consultados, no reemplaza la rutina básica de limpieza e hidratación, pero sí la potencian.
Su uso continuo puede contribuir a que la piel se mantenga más calmada, elástica y luminosa; que las rojeces se atenúen, que la textura sea más pareja e incluso que el maquillaje se fije mejor.
Además, su efecto antioxidante ayuda a proteger frente a los agresores externos del día a día.
Paso a paso
Los especialistas señalan que las fórmulas que combinan activos como niacinamida (vitamina B3) y glicerina suelen ser especialmente versátiles y pueden usarse en diferentes momentos:
• A la mañana, sobre la piel limpia, como primer paso de hidratación.
• Antes del maquillaje, para lograr una base suave y uniforme.
• Después del maquillaje, como toque final para sellar el look.
• Durante el día, para refrescar y combatir la sequedad del aire acondicionado.
• Tras la actividad física, la exposición solar o largos períodos frente a pantallas.
• Por la noche, como gesto calmante luego de la limpieza.
En los últimos años, las brumas faciales comenzaron a ganar terreno entre los hábitos cotidianos, sobre todo por su capacidad de adaptarse a diferentes estilos de vida.
Tanto quienes pasan largas horas frente a computadoras como quienes realizan actividades al aire libre encuentran en estos productos una herramienta rápida para recuperar frescura y confort. Según los especialistas, la clave está en elegir una bruma con ingredientes adecuados para cada tipo de piel y aplicarla de forma regular.
En un contexto urbano cada vez más demandante, estos pequeños hábitos pueden ayudar a recuperar bienestar y equilibrio cutáneo.